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Lo que desaparece el día que dejas de trabajar

Paco Aldave Apr 21, 2026 5:38:15 PM

Hay un gasto muy importante que casi nadie tiene en mente cuando piensa en su retiro.

Se calcula cuánto ingreso se necesita usando como referencia los gastos usuales. Se estima cuánto generará la AFORE. Se mide la brecha. Pero hay un gasto que no forma parte de nuestro presupuesto porque estaba cubierto por la empresa, y que en el retiro aparece de golpe como responsabilidad propia: el seguro de gastos médicos mayores.

Y no es un gasto menor.


Lo que incluye tu empleo que dejarás de tener

El día que termina tu relación laboral desaparecen varias cosas que hoy das por sentadas. El aguinaldo, los vales, el fondo de ahorro. Pero hay una prestación cuya pérdida tiene un impacto financiero distinto a todas las demás: el seguro de gastos médicos mayores colectivo que paga tu empresa.

Ese seguro no desaparece porque ya no lo necesites. Desaparece porque ya no tienes la prestación. Y en el momento en que más lo vas a necesitar, cuando la edad avanza y los riesgos de salud crecen, tendrás que pagarlo tú, con tu ingreso de retiro, a la prima que corresponde a tu edad en ese momento.


El número que cambia con cada década

Las primas de un seguro de gastos médicos mayores no son estáticas. Crecen con la edad, y el salto más pronunciado ocurre exactamente en la etapa de retiro.

Estos son datos de referencia aproximados del mercado actual en Monterrey, para una persona sin antecedentes de salud:

A los 34 años, un hombre paga alrededor de $3,000 pesos al mes. Una mujer, $4,000.

A los 44 años: $4,500 para él, $5,500 para ella.

A los 54 años: $7,000 para él, $7,500 para ella.

A los 64 años, al inicio del retiro: $18,500 para el hombre. $17,500 para la mujer.

Entre los 54 y los 64 años, la prima se multiplica por 2.5. Y no se detiene ahí: sigue subiendo cada año por incremento de edad y por inflación médica, que históricamente supera la inflación general.


Lo que ese número representa en el retiro

Tomemos el ingreso de retiro que hemos usado como referencia en ediciones anteriores: $50,000 pesos mensuales. Con ese ingreso objetivo, el seguro de gastos médicos al inicio del retiro representa entre el 35% y el 37% del ingreso mensual total.

Más de un tercio del ingreso destinado a un solo gasto. Uno que no existía, o que no pagabas tú, durante tu vida laboral activa.

Y ese porcentaje crece. A los 70, a los 75, la prima es mayor. El ingreso de retiro, si no está bien estructurado, permanece igual o decrece en términos reales.

Esto tiene una consecuencia directa para el número que necesitas construir antes de retirarte: no es suficiente calcular cuánto necesitas para cubrir tu nivel de vida actual. Necesitas calcular cuánto necesitas para cubrir tu nivel de vida actual más un gasto de salud que hoy no pagas y que crecerá cada año durante el retiro.

Quien planea su retiro sin considerar ese gasto está calculando sobre un presupuesto incompleto.


Las tres situaciones, y por qué ninguna se resuelve sola

Hay tres perfiles posibles frente a este problema, y ninguno tiene una salida automática.

Si tu empresa tiene la prestación y tu póliza permite conversión individual: esa conversión te garantiza continuidad bajo las mismas condiciones, sin una nueva evaluación médica. Pero tiene dos limitaciones que pocas personas conocen. La primera es el costo: la prima de conversión va a la par de la tarifa individual de mercado, no del costo colectivo que pagaba tu empresa. La segunda es el plazo: muchas conversiones tienen un tope, generalmente un millón de pesos de suma asegurada o dos años de vigencia, lo que ocurra primero. Tener conversión no significa tener cobertura de por vida.

Si tu empresa tiene la prestación pero tu póliza no permite conversión: al terminar el empleo quedas sin seguro y tienes que buscar uno como cliente nuevo, a la edad y con el historial de salud que tengas en ese momento.

Si nunca tuviste la prestación: la mayoría de las aseguradoras tienen 64 años como edad máxima de aceptación para nuevos clientes. Las que aceptan mayores de esa edad son las menos, y sus condiciones reflejan ese riesgo.

Los tres perfiles convergen en el mismo punto: tener una póliza individual propia, activa y continua, antes de que la edad o el historial de salud cierren esa puerta. Contratar joven no garantiza una prima baja para siempre, pero sí garantiza algo más valioso: continuidad para que tengas cobertura cuando más la necesites.


Ruta práctica de esta semana

Dos preguntas concretas: ¿tu empresa paga hoy tu seguro de gastos médicos? Y si así es, ¿sabes si tu póliza permite conversión individual al terminar la relación laboral, y en qué condiciones?

Esas respuestas definen qué tan expuesto estás al problema que acabas de leer.

¿Quieres saber más de la conversión a individual de las pólizas de prestación? 

Responde sí o no en los comentarios.




Tu ruta segura es un newsletter semanal sobre retiro e independencia financiera. Si llegaste aquí por primera vez, puedes leer las ediciones anteriores en mi perfil.

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