Tener un seguro de vida da tranquilidad. Hasta que haces las cuentas.
El problema más común no es no tener seguro. Es tener un seguro que no alcanza para lo que se supone que debe cubrir.
El cálculo que pocos hacen
Si la suma asegurada de tu seguro de vida es de 300,000 pesos y los gastos anuales de tu familia son de 1,500,000 pesos, esa cobertura alcanza para menos de cuatro meses. No para sostener a tu familia mientras reorganiza su vida. Para menos de cuatro meses.
Muchas personas contratan el seguro que cabe en el presupuesto del mes, no el que corresponde a lo que su familia necesitaría si ellos desaparecieran. Son decisiones distintas con consecuencias muy distintas.
Por qué pasa esto
El seguro se ve como un gasto, no como una cobertura. Se elige la prima más baja. Compite con gastos del mes que generan satisfacción inmediata. Y así, sin mala intención, se toma una decisión incompleta por falta de claridad.
Las preguntas correctas antes de contratar
¿Cuántos años podría vivir mi familia con esa suma asegurada? ¿Cubriría solo los gastos inmediatos o también educación, salud y estabilidad a largo plazo? ¿Estoy protegiendo el futuro de mi familia o solo el impacto del primer mes?
Revisar una póliza no significa cambiarla
Si tu póliza tiene más de cinco o diez años, los montos probablemente no corresponden a tu realidad actual. La vida cambia. Las pólizas que no se revisan, no.
Hay una diferencia entre tener una póliza y tener una cobertura suficiente. La primera es un papel. La segunda es lo que realmente protege a quienes dependen de ti.