Quiero ahorrar, pero no con un seguro
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Hay un argumento que escucho con frecuencia y que tiene su lógica: el ahorro para el retiro no debería hacerse dentro de un seguro de vida. El ahorro para el retiro debe hacerse en un instrumento de inversión que dé mayor rendimiento, y el seguro no da rendimiento.
Es un argumento válido.
Aunque ese argumento solo funciona bajo un supuesto que nunca se dice en voz alta: que la persona que ahorra llegará viva y en condiciones de trabajar durante toda la etapa de acumulación.
Si ese supuesto falla, todo el plan falla con él. No porque el dinero desaparezca, sino porque deja de crecer. Las aportaciones se detienen. El interés compuesto que tanto trabajo cuesta construir, se congela.
Si alguien empieza a ahorrar a los 35 con la intención de acumular durante 30 años, y a los 48 muere o queda incapacitado para trabajar, el capital acumulado en 13 años existe, pero el plan no se cumplió. Lo que hay es una fracción de lo que se necesitaba, y lo que se ahorró, mucho o poco, ahora tiene que usarse para cubrir la falta del principal ingreso familiar, en lugar de disfrutarse en el retiro.
Una póliza de vida temporal activa durante esos 30 años resuelve ese problema. Si el ahorrador falla, la suma asegurada sustituye el capital que no se pudo construir. El plan familiar no depende de cuánto alcanzó a juntarse.
El problema no es el argumento. Es la condición que ese argumento da por sentada: que no necesitan un seguro de vida.
Decidir que el ahorro y el seguro van separados puede ser una buena estrategia para alguien que realmente ya tiene una buena cobertura de seguro para su familia y su patrimonio.
Esto implica asumir que el seguro ya existe, o que se contratará pronto, o que de alguna forma el plan familiar no depende únicamente del capital acumulado si algo pasa antes del retiro.
Si estás pensando que la mejor forma de ahorrar para tu retiro es en un instrumento que no tenga seguro, ¿es porque ya tienes ese seguro?
Porque si la respuesta es no, o es “lo veo después”, o es “tengo el que da la empresa”, el argumento de separar el ahorro del seguro tiene un hueco que el rendimiento no tapa.
Hay dos formas de estructurar esto, y las dos pueden funcionar.
La primera es un plan personal de retiro que incluye cobertura de vida. El ahorro y el seguro están integrados. Si el ahorrador falla, el plan sigue. Si el ahorrador llega al retiro, el capital acumulado es suyo. La cobertura tiene un costo dentro de la prima, lo que reduce el monto que va directo al ahorro.
La segunda es separar los instrumentos: un vehículo de ahorro con mejores rendimientos por un lado, y un seguro de vida temporal por el otro. Esta estructura da más control sobre la inversión y puede ser correcta si se mantiene con disciplina y si el seguro se contrata y se mantiene activo durante toda la etapa de acumulación.
Ambas rutas son válidas. La diferencia no está en cuál genera más rendimiento. Está en cuál se ejecuta completa.
La primera se ejecuta por definición: el seguro está dentro del instrumento, no hay que recordar contratarlo ni mantenerlo por separado.
La segunda exige que las dos piezas existan y funcionen al mismo tiempo. Si el ahorro está activo pero el seguro no, la estructura está incompleta aunque nadie lo note hasta que hace falta.
Ruta práctica de esta semana
Si tu familia no contara con tu salario a partir de hoy, ¿lo que tienes ahorrado bastaría para continuar con el mismo nivel de vida?
Si tus ahorros bastan, escribe AHORRO en los comentarios. Si no, escribe SEGURO.
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